A continuación se rezan cuatro Padrenuestros: el primero a San Miguel, el segundo a san Gabriel, el tercero a san Rafael, y el cuarto a nuestro Ángel Custodio. Se concluye este ejercicio con la siguiente antífona y oración final: Antífona. Gloriosísimo príncipe san Miguel arcángel, cabeza y jefe de los ejércitos celestiales, depositario de las almas, vencedor de los espíritus rebeldes, doméstico en la real morada de Dios, nuestra guía admirable después de Jesucristo, y de excelencia y virtud sobrehumanas, dignaos librar de todo mal a todos los que acudimos a Vos con confianza, y haced por medio de vuestra protección incomparable que adelantemos cada día en servir fielmente a nuestro Dios.
V. Rogad por nosotros, oh gloriosísimo San Miguel arcángel, príncipe de la Iglesia de Jesucristo. R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas. Oración. Omnipotente y sempiterno Dios, que con un prodigio de bondad y misericordia para la salvación de todos los hombres elegisteis por príncipe de vuestra Iglesia al gloriosísimo san Miguel arcángel; os suplicamos nos hagáis dignos de que con su benéfica protección nos libre de todos nuestros enemigos, para que ninguno de ellos nos moleste en la hora de nuestra muerte, sino que seamos conducidos por él a la presencia de vuestra divina Majestad. Por los méritos de Nuestros Señor Jesucristo. Amén. Oremos
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén. ![[Jesús me acompaña en la enfermedad. Estampa religiosa antigua] [Jesús me acompaña en la enfermedad. Estampa religiosa antigua]](http://www.devocionario.com/imagenes/enfermedad_2.jpg) ![[Silla de ruedas. Dibujo] [Silla de ruedas. Dibujo]](http://www.devocionario.com/imagenes/silla_ruedas.gif) ORACIÓN DEL ENFERMO INVÁLIDO
¡Señor, nosotros, los enfermos, nos acercamos a Ti! Somos los «inútiles» de la humanidad. En todas partes estorbamos. No podemos echar nuestra parte a la economía maltrecha del hogar difícil. Gastamos y consumimos dolorosamente los pobres ahorros en medicinas, en inyecciones, en apresuradas visitas de médicos. Todos sonríen, nosotros lloramos en silencio. Todos trabajan; nosotros descansamos forzosamente. Quietud más fatigosa que la misma labor. No podemos levantar la silla que ha caído, ni acudir al teléfono que suena; ni abrir la puerta cuando toca el timbre... No nos es permitido soñar; ni amar a una mujer o a un hombre; ni pensar en un hogar; ni acariciar con los dedos de la ilusión las rubias cabezas de nuestros hijos. Y, sin embargo, sabemos... que tenemos reservada para nosotros una empresa muy grande: ayudar a los hombres a salvarse, unidos a Ti. Haz, Señor, que comprendamos la sublime fuerza del dolor cristiano. Que conozcamos nuestra vocación y su sentido íntimo. Recoge, Señor, como un manojo de lirios, en tus manos clavadas, nuestra inutilidad, para que les des una eficacia redentora universal. La salvación del mundo la has puesto en nuestras almas. Que no te defraudemos. __________
ORACIÓN DEL ENFERMO IDios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, Tú que en todos estás presente y lo llenas todo con el consuelo de tu Espíritu Santo, ven a fortalecernos en nuestras angustias y preocupaciones. Tú, que por tu Hijo Jesucristo saliste al encuentro de los enfermos, tocaste las llagas de los leprosos, consolaste a los afligidos, defendiste a los pobres y resucitaste a los muertos: ven a dar sentido a nuestros males, ven a sanar nuestros corazones, ven a darnos vida abundante y alivio a nuestros sufrimientos. Que animados por la Fe, llenos de amor y de esperanza, completemos en nuestros cuerpos lo que falta a la pasión de Cristo, por el bien de la Iglesia y de toda la humanidad. Amén.
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ORACIÓN DEL ENFERMO II
Señor Jesús, Te agradezco por el don de la vida. Tú conoces las personas y las circunstancias que me han formado ya sea física como emocional y espiritualmente. Ellas, y las más íntimas experiencias de mi mente y de mi corazón, me han hecho la persona que soy ahora. Perdóname, Señor, por todas las veces que te he fallado, por mi fallos contra mi mismo y los demás. Al mismo tiempo, perdono a todos los que me han fallado de alguna manera y me han herido. Ayúdame a ver que mi enfermedad tiene una parte muy importante en mi vida. Ella me ayudará a ser plenamente la persona que Tu quieres que yo sea. No permitas que yo pierda o desperdicie lo que Tu quieres hacer conmigo para hacer completa mi vida en esta tierra y para preparar mi vida contigo en el Cielo. Ahora yo no puedo orar de la manera que quisiera (estoy dolorido, cansado confundido...). Te pido que aceptes cada respiro como un acto de amor y de confianza en Ti. Tu eres mi Salvador. Yo quiero descansar sobre tu amante Corazón en la seguridad y en la paz, como un niño en los brazos de su padre. Yo sé que Tú no me abandonarás. Te amo, mi Señor, quisiera amarte como Ella te amó. Oración para uno mismo para que te sientas mejor Jesús, José y María, te ofrezco en este día, mis penas, mi trabajo, mi casa y mi alegría te doy las gracias por ver la luz del día, y te ofrezco también, los dolores que pueda tener en este día. Jesús bendito, Jesús piadoso, cuando me muera llévame contigo a tu reino, porque eres misericordioso. Bendito Arcángel San Miguel, a la hora de mi muerte, lucha por Lucifer, para que mi pobre alma no se vaya con el. 
Aprovecha una de esas noches en las que la Luna mengua y lleva a cabo este sencillo ritual para luego dormir con la mente tranquila y el cuerpo sosegado. Núnca enciendas una velas con mechero sino con fósforo.vale Lo primero que has de hacer es tener preparados los elementos necesarios para realizarlo: - Una vela blanca.
- Dos amatistas, piedras capaces de transformar lo negativo en positivo.
- Un recipiente blanco para colocar la vela.
- Tener el baño para ti, pues es conveniente que no te interrumpan.
Cuando ya lo tengas todo listo ya puedes proceder a llenar la bañera. Mientras sigues las siguientes instrucciones: - Procura que el agua esté templada, o al menos
- no demasiado caliente, al introducirte en la bañera.
- La vela encendida colócala dentro del recipiente blanco y ponla en un lugar no muy lejano desde el que puedas verla sin dificultad.
- Deja una de las amatistas al lado de la vela y la otra métela contigo en la bañera.
Una vez la bañera esté llena introdúcete dentro lentamente mientras ruegas al agua ponle sal gorda un poquito a que te sane, que te limpie todo lo negativo de la calle,tanto por dentro como por fuera, que se lleve la ansiedad y te la cambie por paciencia y serenidad. Háblale con cariño, con ternura, con agradecimiento por ayudarte a sentirte mejor: no olvides que el agua es parte de la naturaleza y que como tal goza de un poder especial. Cuando salgas de la bañera no te seques y ponte ropa clarita como blanca, rosa o azul o el color que tu desees en ese momento pero negra no...vale No te pongas la misma ropa y antes de ponerte la ropa de nuevo limpia la ropa primero. Luego quita la tapa del desagüe y sigue agradeciéndole mientras observas como el agua se va, pidiéndole que con ella se lleve todo lo malo que en tí se ha impregnado durante la jornada del día. Una vez que se haya vaciado la última gota de agua no te seques, y ponte la ropa tal como saliste de la ducha pero si secate el pelo con una toalla clara blanca o roja y vete a dormir y cuando te sientes mal hazlo si quieres diariamente o cuando te sientas mal. Coloca la amatista que te acompañó en la bañera cerca de ti durante tus horas de sueño y su poder estará contigo toda la noche. Ayuda mucho y te sentirás diferente... Bendiciones a todo el planeta tierra con luz blanca.Amén   
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